Punta Tombo, universo del pingüino de Magallanes

Punta Tombo es un lugar increíble que, como suele pasar, lo naturalizamos por tenerlo cerca. Antes de salir de viaje habíamos ido algunas veces y si bien cada una de ellas nos sorprendió, cuando volvimos a Trelew quisimos ir  nuevamente. Después de tan largo viaje comenzamos a ver las cosas con otra perspectiva y con otra conciencia. Antes de regresar al país, pensábamos en volver a visitar esos sitios que nos habían gustado y que ya conocíamos, siempre con la idea de verlos con nuevos ojos. Y así fue, unos meses después de llegar nos fuimos a entrevistar nuevamente con los pinguinos.

Punta Tombo está ubicado a unos 100 kilómetros de Trelew y para llegar hay tres opciones: la primera es tener movilidad propia, sea un auto prestado o directamente alquilado. La segunda, contratar alguna de las múltiples empresas de tours que tienen todo incluido. Y la tercera, y última, es hacer dedo; si bien el primer tramo puede resultar sencillo, porque hay muchos vehículos que van a Comodoro Rivadavia por esa ruta, el desvío puede complicarse un poco ya que los autos que pasen por allí serán solo los que vayan a Punta Tombo.

Nosotros pudimos conseguir un auto prestado y con eso se nos simplificó bastante todo. Para llegar a Tombo, desde Trelew, se debe tomar la ruta 3, camino a Comodoro Rivadavia y al cabo de unos 80 kilómetros aparecerá un visible desvío hacia la izquierda, después de unos 20 kilómetros más aparecerá la entrada al universo del pingüino de Magallanes.

En el camino, se va corriendo el velo, muy de a poco, del mágico potencial de la Patagonia. Un suelo árido y en tonos amarronados que de solo verlos resecan la piel. A los costados de la ruta se ven rocas de colores, pastizales meciéndose con el viento y una enorme cantidad de especies únicas de animales que, a la vera del camino, agudizan sus sentidos para escudriñar el paso de los autos. A cada tramo que se avanza se hace difícil contener las ganas de parar para sacar fotos, porque cada kilómetro nuevo es una postal diferente.

El primer lugar donde se ingresa, para comenzar a sumergirse en el apasionante mundo de los pingüinos, es un ordenado centro de interpretación que no sólo brinda información de estos animales sino que también hace un recorrido muy dinámico y didáctico de todo el ecosistema que existe en la península y que rodea el lugar donde estamos parados.

El ingreso

Después de recorrer el centro de interpretación, entramos al circuito de los pingüinos, antes de empezar hay varias recomendaciones que dan los guardafaunas. Entre las más importantes que debemos tener en cuenta, están:

-No tocar a los pingüinos: aunque parezca algo que no debería ser advertido nuestra calidad de seres humanos así lo demanda, tener contacto directo con ellos los puede perjudicar y mucho.

-No salirse de los márgenes de los senderos: esto también es muy importante porque al pasar por fuera de los caminos marcados se puede dañar alguno de los nidos que ellos construyen con tanto esfuerzo.

-Darle prioridad de paso a los pingüinos: ellos suelen cruzarse permanentemente por los senderos y, según nos explicaron los guardafaunas, caminan solo en línea recta hacia el mar y si ven un escollo o molestia, en este caso una persona, puede demorar varias horas en retomar el camino correcto.

Siempre hay que recordar que somos visitantes, y afortunadamente este lugar no es como un zoológico, aquí los pingüinos viven en su tierra y en una plena libertad.

A lo largo del recorrido, que dura aproximadamente una hora y media, se puede ir observando una enorme cantidad de ejemplares desperdigados por todo el territorio. Hay familias, pichoncitos, grupos deambulando, algunos caminando solos y otros simplemente contemplando el cielo. En fin, viviendo en su hábitat con sus costumbres y rutinas diurnas. Al caminar solo unos metros uno va descubriendo que Punta Tombo es un lugar único en el mundo para contemplar y conectarse con estos increíbles animales.

Todo el circuito está realmente minado de pingüinos y es un verdadero espectáculo poder seguir cada minuto de vida de ellos, aunque sea por un momento. Simplemente observándolos con detenimiento se pueden ver muchas cosas que forman parte de la cotidianeidad de estos animales, su comportamientos, su relación con su pareja y sus crías, su desenvolvimiento en el hábitat y la satisfacción de sus necesidad más básicas.

Punta Tombo es de esos lugares únicos en el planeta, que tienen una energía tan fuerte como la majestuosidad de los pingüinos. Es una reserva que contiene una de las poblaciones más grandes del mundo y a la que, año a año, se acercan miles de personas de todas partes para conocer más de uno de los mejores atractivos que tiene la provincia de Chubut.

Recién estábamos saliendo y ya pensábamos en volver, siempre nos pasa eso cuando visitamos lugares tan mágicos. Pero esta vez logramos lo que fuimos a buscar, ver el lugar con otros ojos: con respeto, con emoción, con admiración y conectando con cada espacio de la naturaleza, teniendo siempre la conciencia plena de que somos parte de ella.

Punta Tombo fue uno de los primeros lugares que redescubrimos después de volver de viaje, y en esta oportunidad tomamos más dimensión de la solemnidad de este ecosistema. Un sitio único que todos deberían conocer por el simple hecho de apreciar la belleza en su estado más puro y natural.

Datos útiles:

Horario:

-La reserva permanece abierta, de corrido, de 08.00 a 18.00

Tarifas (febrero de 2018):

Extranjeros:

– Mayores (más de 11 años): $320

– Menores (de 6 a 11 años): $165

Nacionales:

– Mayores (más de 11 años): $165

– Menores (de 6 a 11 años): $75

– Jubilados: $65

– Residentes en la provincia de Chubut: $70

Temporada activa de pingüinos:

La franja ideal para visitar a los pingüinos es de septiembre en adelante, hasta abril. Si bien estos animales se pueden observar durante todo el año, en invierno hay muy pocos, mientras que los meses de verano es cuando más ejemplares se agrupan.

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