De Trelew al mundo: cara a cara con el dinosaurio más grande del planeta

En 2012, Aurelio Hernández, un peón de campo que trabajó toda su vida como puestero en la zona de El Sombrerito, ubicada a poco más de 250 kilómetros de la ciudad de Trelew, estaba haciendo su ronda cuando algo llamó su atención. Una enorme roca de extraña forma y tamaño apareció atravesada en su camino; sabía que se trataba de algo atípico, se secó la frente con su pañuelo, meditó un momento y aplicó inmediatamente el protocolo: avisarle a los patrones de la estancia.

Días después se destapó todo, Aurelio se enteró que había descubierto el fémur del dinosaurio más grande del mundo: el “Patagotitan”. Lo que vino después fue una catarata de hechos relacionadas con un descubrimiento de tal porte, que científicos, periodistas e investigadores de todas partes del mundo llegaron a Trelew. En continuidad con las excavaciones se hallaron más de 150 fósiles pertenecientes a los restos de una misma especie de dinosaurio gigante. La cosa se ponía más pesada, no sólo se había encontrado el hueso más grande del esqueleto, sino que, además, había más ejemplares que permitirían reconstruirlo anatómicamente. La bestia herbívora comenzaba a revivir.

Mientras seguimos con nuestra parada técnica en Argentina nos instalamos provisoriamente en Trelew, provincia de Chubut. El Museo Egidio Feruglio (MEF), centinela de tal hallazgo, queda a doce cuadras de nuestra casa. Como si fuera poco, llegó el Día de los Museos y, desde la Municipalidad de la ciudad, dispusieron que las entradas serían gratuitas durante la jornada. No había más que pensar, si es que en algún momento hubo algo.

Cargamos la cámara, un anotador, lapicera, el mate y fuimos caminando al museo. En un día normal las tarifas son: 175 pesos la entrada general; 130 para los niños entre 6 y 12 años, los jubilados nacionales y los residentes en Trelew, y 80 pesos los menores y jubilados residentes en la ciudad.

El Museo cuenta con cinco salas compuestas por diferentes tipos de restos fósiles y objetos con cartelería que abordan distintas temáticas. A medida que uno va caminando y adentrándose en el mundo de los dinosaurios va avanzando en los períodos en que estos enormes animales pisaron la tierra. Se puede obtener información acerca de cómo era el planeta en ese entonces, las características climáticas, y los fenómenos naturales que derivaron en los intensos cambios que se sucedieron y su terrible repercusión para la vida de esa época.

Hay carteles informativos, en español e inglés, que complementan todo el recorrido buscando que nadie se vaya sin absorber todos los datos que fueron recopilados hasta el momento de los restos fósiles de los dinosaurios que se exhiben allí. Además, la gente del Museo colocó un hueso original de dinosaurio para que, antes de entrar a las distintas cámaras, podamos tocar con nuestras propias manos un resto óseo de historia.

Estando en un museo de esta envergadura, a través del montaje que se realizó con mucha dedicación y esfuerzo, se puede tener mayor conciencia de nosotros como seres humanos y de estas criaturas como antepasados de lo hoy conocido. Deambulando por los suelos alfombrados, viendo las vidrieras repletas de huesos que, como un rompecabezas, armaron con formas de animales, y adentrándonos en la ausencia de luz que nos envuelve como en un túnel, se puede tener mayor percepción sobre lo que era el mundo hace millones de años atrás.

Pero sin duda, a medida que avanzábamos íbamos con la mente puesta en ver la réplica del fémur del “Titanosaurio”. Al llegar al ala central, en un rincón, como en penitencia, estaba el enorme fósil que fue dispuesto de forma vertical, con una cinta métrica estirada en uno de sus flancos, para que la gente pueda tomarse una foto y ver en escala real las dimensiones de ese ejemplar que mide 2,4 metros.

En ese contexto, uno no puede más que imaginarse a esa bestia caminando por la tierra, dejando enormes huellas a su paso y haciendo retumbar las entrañas mismas del planeta, ese planeta sobre el que actualmente caminamos y en el que también dejaremos nuestras marcas, aunque no sean tan grandes.

Como si todo lo que tiene el Egidio Feruglio fuera poco, aún queda una sorpresa más para los amantes de estos animales prehistóricos. En el museo podemos hacernos un bosquejo de la dimensión que tuvo esta criatura pero, para que podamos tener una idea más acabada, tuvieron un excelente plan: montar una réplica, a escala real, del Patagotitan, en la entrada a la ciudad. La enorme estructura está ubicada en el ingreso norte de Trelew y se puede visitar de forma gratuita, es una experiencia vital para tener una idea real de la que fue la criatura más grande que haya vivido en nuestro planeta, con 40 metros de largo y 80 mil kg.

Para que se vayan haciendo una idea mientras planifican su visita, su tamaño es comparable con: casi 4 colectivos en fila, 1 edificio de 5 pisos, 14 elefantes africanos juntos.

Más museos en Trelew: Pueblo de Luís

Como estábamos en el Día de los Museos, aprovechamos para visitar todos los que hay en Trelew y tener un panorama general de lo que ofrece la ciudad en materia turística. En este sentido, otro de los sitios que hay para visitar es el llamado “Pueblo de Luis”, que es la traducción del galés que le da nombre a la ciudad Tre=Pueblo, Lew o Lewis= Luis.

Este pequeño museo está ubicado en al final de la Avenida Fontana, en dirección norte, en una plazoleta muy cercana al Egidio Feruglio. El espacio, dividido en cuatro habitáculos, cuenta con una enorme cantidad de objetos que esconden una parte de la historia de la ciudad: maquinarias, ropas, instrumentos, herramientas, cartas, libros, documentos y demás cosas que fueron donadas y obtenidas a lo largo de los años de vida de Trelew, que fue fundada en torno a un paso ferroviario que atravesaba la provincia. El costo de la entrada es de 60 pesos para turistas y 30 pesos para locales y jubilados nacionales; menores de 5 años no pagan.

Es muy interesante poder recorrer este tipo de museos que son la evidencia misma de la historia, la piedra angular sobre la que se cimentó la ciudad. Hay información referida a la formación, consolidación y establecimiento de Trelew y su gente. Hay fotos que son reliquias gráficas de antaño y objetos que de solo verlos y tocarlos nos trasladan a otro período de nuestra historia.

Recorriendo el Museo de Artes Visuales

El último de los lugares que recorrimos fue el museo de Artes Visuales, se trata de un lugar ubicado frente a la plaza céntrica de la ciudad. Por fuera es una casa de estilo colonial, pero por dentro nos encontramos con habitáculos modernos y decorados con muy buen gusto.

Se trata de un espacio itinerante, es decir que las exposiciones son variables y depende de cuándo se visiten. Las muestras suelen ser de pinturas o fotografías de artistas locales y provinciales. Cuando nosotros lo visitamos había una exposición sobre el astro argentino del fútbol, Lionel Messi, quién, al igual que el dinosaurio, también es el más grande del mundo.

Terminamos el día cansados pero satisfechos por haber hecho un recorrido por las distintas ofertas culturales que tiene la ciudad para brindarle a los locales y a los visitantes. Si bien Trelew está considerada como una ciudad de paso, es un muy buen punto estratégico para disfrutar de los atractivos que ofrece y moverse hacia otros lugares. Alrededor hay muchos sitios que merecen ser visitados, algunos de ellos son: el Dique Florentino Ameghino, Punta Tombo, Gaiman y sus colonias galesas, Dolavon, y Los Altares; además la ciudad está muy próxima a la playa y al río Chubut y, por supuesto, cuenta con los atractivos museos que recorrimos en esta oportunidad.

Mirá también:

Punta Tombo, Universo del Pingüino de Magallanes

1 Comment

  1. “Un viajero sabio nunca desprecia su propio país”, dijo Carlo Goldoni.

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