Un paso por la histórica y calurosa Guayaquil

Famosa por ser el lugar donde Simón Bolívar y José de San Martin, dos de los próceres más importantes de Latinoamérica, estrecharon sus manos en un histórico encuentro. Cuna de iguanas, tortugas gigantes y un hermoso casco céntrico con un calor tan abrazador como en el más crudo de los desiertos.

Llegamos a dedo como a casi todos los destinos de Ecuador. Kilómetros antes ya se podía sentir un poco del intenso calor húmedo que caracteriza a esta gran ciudad. Rincones con lugares y monumentos históricos, enormes tortugas que deambulan por el parque de una universidad y una plaza céntrica exclusiva para iguanas son algunas de las cosas que se pueden ver mientras se deambula por las calles de Guayaquil.

No es muy común comenzar una nota con la descripción del clima, pero realmente el calor de esta ciudad es característico y agobiante, no es broma. Lo comprobamos más adelante incluso llegando a compararla con lugares del Caribe. En ningún momento de los cuatro días que pasamos pudimos acostumbrarnos al calor, sin embargo esto no impidió que visitemos los hermosos lugares que esta ciudad tiene para mostrar.

gyq-2-copiarSandra nos recibió en su casa y fue ella la encargada de recomendarnos y llevarnos a recorrer los distintos rincones de Guayaquil. Cuando decidimos pasar por esta ciudad, previo habernos cruzado con un viajero oriundo de ella, lo primero que se nos vino a la cabeza fue visitar el sitio donde dos de los principales libertadores de Latinoamérica tuvieron su histórica reunión.

Bolívar y San Martín estrecharon sus manos aquí en el año 1822, entre otras cosas para discutir sobre el futuro de la liberación del Perú. En este histórico mitín, ambos expusieron sus ideas futuras sobre la organización de todos los países que habían sido liberados. Aquí brindaron, según algunos registros históricos, “los dos hombres más importantes de Sudamérica”.

Donde se encuentran las estatuas de ambos próceres es parte de un paseo costero conocido como Malecón 2000 donde se puede tomar un poco de aire a la vera del golfo. Es un lugar muy pintoresco con varios arreglos verdes y distintas zonas de descanso y esparcimiento. También hay vendedores ambulantes que ofrecen distintas productos típicos de la región.

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Finalizando el recorrido por el paseo del malecón, se llega al cerro Santa Ana. Se trata de un sitio histórico y de una parada obligada para todo aquel que visite esta ciudad. Es un recorrido ascendente de 444 escalones en donde se encuentran bares, restaurantes, galerías de arte y locales con artesanías. No es un esfuerzo muy grande, pero teniendo en cuenta el intenso clima de Guayaquil si puede representar un desafío. Mucha agua y, si es necesario, parar unos momentos, eso asegura la llegada al escalón 444.

Una vez arriba, se llega a uno de los miradores más importantes de la ciudad: El Faro. La estructura esta sobre una colina de 60 metros y se puede subir hasta la parte más elevada a través de una escalera en caracol que se encuentra dentro. Desde allí se aprecia toda la ciudad, los ríos que la rodean, las islas Santay y Durán enfrente y el casco comercial.

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Este sitio contiene el museo del “Fortín del Cerro de Santa Ana”, que está ubicado en el antiguo asentamiento del “Fuerte de la Polvorosa”. Lugar que en tiempos coloniales fue utilizado como un importante bastión para vigilar y defender la ciudad de los ataques piratas.

Por la noche este paseo es muy popular gracias a los diferentes sitios que hay para la recreación. Allí tuvimos la oportunidad de visitar “La Taberna” el bar más antiguo de la ciudad. Un lugar con una atmósfera increíble, allí se mezcla el pasado con el presente, un túnel del tiempo donde es imprescindible entrar para conocer más acerca de esta ciudad y sus rincones bohemios.

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gyq-4b-copiarOtro de los lugares llamativos que conocimos en esta ciudad fue la Escuela Superior Politécnica del Litoral pero no para conocer a algún personaje ilustre o académico sino porque este establecimiento se caracteriza por tener tortugas gigantes deambulando por los patios internos que hay entre los edificios. La famosa especie Galápagos camina lentamente por unos jardines perimetrados que la gente puede visitar.

Guayaquil es una ciudad que tiene muchos lugares para recorrer, si bien el clima no es una cuestión menor a la hora de pasear, es un sitio que merece ser visitado. Su historia, su gente, sus callejones y sus cultura hacen que sea toda una experiencia deambular por sus rincones.

Hisilicon Balong

Autor entrada: Ambos Mundos

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