Mendoza, sabores y colores

Nuestro primer viaje continuó por la increíble provincia de Mendoza. Al tercer día llegamos a Malargüe, y aquí empezamos a desacelerar y tomarnos más tiempo para recorrer cada lugar.

Ese día fuimos al dique y al castillo de los Pincheira. Este lugar es una formación natural parecida a una construcción del medioevo con torres en derredor, que se erigió sobre la roca caliza como consecuencia de los agentes erosivos del clima existente. En torno a este paraje, existe una leyenda que narra que el mismo era refugio de una famosa banda de asaltantes y cuatreros que actuaron entre 1818 y 1832 en Chile y la Argentina.

Esa noche dormimos en el camping municipal de Malargüe, donde nos visitó una incesante lluvia durante la madrugada que nos obligó a amanecer temprano y buscar un lugar donde secar nuestra carpa.

Comenzamos el día recorriendo la Caverna de las Brujas, un lugar excepcional. Esta reserva natural se caracteriza por 10382873_10205590855504413_847914073887566530_n-copiarser la cavidad de roca caliza de mayor extensión conocida en Argentina.

Para ingresar a la misma le proveen a uno un equipo acorde a la actividad. También, si uno padece las situaciones de encierro, es aconsejable consultar al guía sobre el recorrido antes de ingresar, ya que hay partes muy cerradas e incluso espacios donde hay que gatear para poder atravesarlos.

Luego de conocer este increíble lugar, seguimos nuestra ruta hacia San Rafael. En el camino, paramos a conocer las salinas. 11149303_10205590858824496_5360371289002364834_n-copiar

La noche en San Rafael fue muy calurosa, motivo ideal para hacer el primer asadito del viaje en el camping El Parador, lugar donde nos hospedamos.

En cercanías a San Rafael, a unos 30 km, hay un gran recorrido para hacer que es el del embalse Valle Grande. El mismo se encuentra en uno de los extremos del cañón del Atuel y debe realizarse por un camino que es totalmente de ripio (o, por lo menos, lo era en el 2015).

Este recorrido demanda varias horas, lo mejor sería destinarle por lo menos un día entero y disfrutar en cada lugar el tiempo que se merece.  Sus paisajes son imponentes. 10405329_10205590860304533_4546533627885417421_n-copiar

Como no era tan tarde, a nuestro regreso aprovechamos para visitar la fábrica de aceite Yancanelo, ubicada sobre la  Av. Hipólito Yrigoyen al 4030, donde se pueden realizar visitas guiadas y conocer un poco sobre la cultura del olivo.

El horario de visitas es de lunes a viernes de 10:00 a 17:00 hs. cada una hora, y los fines de semana se realizan cada 2 horas, sábados de 10 a 16 hs. y domingos 10 y 12 hs. El tiempo de recorrido  de la visita es de unos 30 a 40 minutos.

Muy cerquita, sobre la misma avenida, se encuentra la bodega Murville, a la cual llegamos después del horario establecido para las visitas guiadas. Sin embargo, dos de las trabajadoras del lugar nos comentaron muy amablemente sobre el proceso de elaboración de vinos y espumantes.

Nuestra última parada del día fue en la bodega más antigua de San Rafael: La Abeja. Es un lugar lleno de historia, ya que fue fundada en 1883 por Rodolfo Iselín, un inmigrante francés, quien además fue el fundador de la ciudad. Es una visita en la cual no sólo se conoce sobre los procesos de producción, sino también sobre la fundación y formación de la localidad.

Esa noche decidimos acampar en el camping del STIA, en Villa 25 de Mayo. El lugar es muy amplio, y cuenta con parrillas y piscina: una excelente forma de terminar nuestro agitado día.

Al día siguiente continuamos con las visitas a las bodegas. Comenzamos por Suter. 11072910_10205590865064652_6553842576633001406_n-copiar

Luego, nos dirigimos a la zona del embalse Los Reyunos, y pasamos unas buenas horas allí.11150507_10205593558611989_97913222271300283_n-copiar

Nuestra próxima parada fue el Manzano Histórico, localidad que lleva ese nombre debido a que se cree que en un árbol del lugar descansó José de San Martín tras su regreso de la campaña a Chile.11127059_10205593561572063_5950115683122325087_n-copiar

Después de un lugar tan tranquilo, nos movimos hacia un aire bastante distinto y
frenamos en Mendoza capital. Llegamos en la fecha de la fiesta de Vendimia y la ciudad era un caos. Fue por este mismo motivo que conseguir hospedaje fue muy complicado. Terminamos en uno de los clásicos hostel Backpackers que, junto con el Círculo de Policías de Neuquén, se transformó en el precio más alto que pagamos en nuestro viaje por una cama.

La noche estaba hermosa, y la ciudad aprovechó esa condición para lucirse. La peatonal estaba sumamente activa y las ofertas gastronómicas eran inagotables.11143729_10205593562492086_9189600056445308537_n-copiar

A 25 km de la capital, sobre la Ruta del Vino, visitamos la bodega Vistandes. De allí nos dirigimos a la boutique olivícola Pasrai, una empresa familiar dedicada a la elaboración de frutas deshidratadas y aceite de oliva extra virgen. Y nos despedimos de este recorrido de sabores, visitando la destilería “A la antigua”, lugar donde probamos una variedad de exquisiteces regionales: dulces, chocolates, conservas, alfajores, licores…

En esta ciudad, nos queda recomendarles la visita al imponente espacio cultural Le Parc, lugar al que no pudimos entrar porque se encontraba cerrado cuando llegamos, pero que, sin duda, es un infaltable en la lista de sitios turísticos de la capital mendocina.

Aunque la capital provincial era hermosamente impactante, nuestro viaje apuntaba a lugares un poco más tranquilos, es por eso que al día siguiente continuamos nuestra ruta hacia Potrerillos.

Esta pequeña localidad  se encuentra a sólo 70 km de la capital, y se caracteriza por la belleza de su paisaje, el aire puro, el clima y el ambiente de montaña.11150325_10205593563892121_2517205016064900951_n-copiar

Nos movimos unos 50 km para acercarnos a la que sería una de las paradas mas imponentes y que mas recordamos de nuestro viaje: Uspallata. Un buen lugar para hospedarse en este pueblo es el Hostel Samadí, y de ahí recorrer todas las maravillas que existen a su alrededor.

A 72 km de este pequeño pueblo se esconde una de las maravillas más hermosas (por lo menos a nuestro parecer) de la Argentina: el Puente del Inca. La leyenda señala que el lugar debe su nombre a las visitas frecuentes que realizaban al lugar los indígenas de esta cultura, atraídos por las propiedades curativas de sus aguas. Posteriormente, se construyó un imponente hotel que fue destruido casi en su totalidad por el alud que azotó la zona en 1965.

Lo que llama la atención del lugar es que su agua mineralizada, de alto valor terapéutico, es capaz de generar una capa que da la apariencia de petrificación a cualquier objeto que se sumerja durante algunas horas en la misma.11136694_10205593566092176_4085416767487884425_n-copiar

Este día increíble, se completó con la visita al imponente Aconcagua. Con una altitud de 6960,8 msnm, la gigante montaña nevada se convierte en el pico más alto de América.10998303_10205593570092276_3990786458122247476_n-copiar

Nuestro último día en Mendoza estuvo atravesado por visitas de carácter histórico. A sólo 5 km de Uspallata nos encontramos con las bóvedas, construcciones que se cree fueron creadas por los jesuitas y usadas para el trabajo de minerales. Más tarde, San Martín habría hecho uso de las mismas para la fundición de las armas del ejército de los Andes.

Además, es increíble lo que se puede ver al visitar el Cerro Tunduqueral. Las rocas de este lugar tienen pinturas rupestres con mas de mil años de antigüedad. 11130093_10205593597732967_8528633131602930365_n-copiar

Siguiendo la historia, antes de despedirnos de esta inabarcable provincia, visitamos la mina y ruinas jesuitas.

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Y así nos despedimos de Mendoza. Con la sensación de haber conocido, visto y probado mucho; pero sabiendo que aún queda mucho por ver…

Autor entrada: Ambos Mundos

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