Isla Mamey, la belleza de lo desconocido

A veces pasa que uno llega a un país sin haber investigado mucho sobre él. De Panamá no conocíamos casi nada, más que el famoso Canal.

Pero, si uno tiene la suerte de cruzarse con las personas indicadas y que ellos estén dispuestos a guiarlo a uno, la visita puede ser mejor que la organizada por la agencia de viajes más cara. A nosotros nos pasó eso.

En Panamá dimos con Albert, un joven de apenas 22 años, contador y amante de la naturaleza y la vida al aire libre. Él formaba parte de la agrupación Tribu Guarumo, un grupo de gente inquieta  que sale a caminar y descubrir las zonas no tan exploradas de Panamá.

Fue a través de Albert, su curiosidad, y sus ganas de compartir y dar a conocer su país, que llegamos a la paradisíaca Isla Mamey, de la cual previo a eso no habíamos escuchado ni su nombre.img_1129-copiar

De ciudad de Panamá nos fuimos en bus hasta Sabanita, donde esperamos otro colectivo que nos llevó hasta un puerto donde tomamos una lancha nocturna por 2,50 USD cada uno. Luego de navegar unos minutos por un mar y un cielo que parecían totalmente negros, apoyamos nuestros pies en el agua para pisar la isla: no lo podíamos creer, era de noche, el agua estaba caliente y aún en la oscuridad podíamos ver nuestros pies zambullidos.

En Isla Mamey no hay nada, y eso es lo que seguramente la hace tan especial. Sin luz eléctrica, sin agua, sin construcciones de ningún tipo: sólo la inmensidad de la noche, de la naturaleza y nosotros.

Armamos nuestras carpas a la orilla del mar y destapamos las primeras cervezas. Estar solos, en ese inmenso y oscuro silencio lo vivimos de una forma increíble y memorable.img_1048-copiar

Dormimos algunas horas y cuando todavía era de noche, Albert nos despertó para que aprovechemos el amanecer. Eran las 6 de la mañana y la isla era toda nuestra. Hasta las 8 (hora en que comenzaron a llegar las primeras lanchas con turistas) disfrutamos del paraíso que se desplegaba ante nuestros ojos y nuestros cuerpos sólo para nosotros.

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Aunque a medida que pasaron las horas, la Isla comenzó a llenarse, no perdió su encanto. El agua mantenía su transparencia y su agradable temperatura. Fueron horas de mar, cielo y arena. Nada más.NOVATEK CAMERA

Por la noche, con todo el cansancio que deja el pasarla extremadamente bien durante un gran tiempo, regresamos al intenso ritmo de Panamá.

Isla Mamey fue uno de los lugares que nunca estuvo en nuestro itinerario. Será siempre uno de los puntos del viaje que mayor impactó nos causó. Al igual que Albert: conocerlo cambió nuestra manera de conocer y vivir Panamá.

Nos sentimos plenamente afortunados porque la magia del viaje nos dio la oportunidad de conocerlo en sus últimos ratos de vida. Nos quedamos con la mejor experiencia y guardamos el recuerdo más lindo de su inquieto ser. Buen viaje, amigo!img_1125-copiar

Autor entrada: Ambos Mundos

1 thought on “Isla Mamey, la belleza de lo desconocido

    Seres Reales

    (5 enero, 2017 - 10:33 am)

    Un paraíso terrenal, alucinante lugar y que bueno que hayan conocido a un anfitrión como albert

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