Un hogar en el camino: Casa de Luis

Viajando hemos conocido todo tipo de hospedajes: desde el piso de una terminal, hasta una cabaña de lujo en medio del bosque. Sin embargo, hace poco tuvimos la posibilidad de experimentar una hermosa y extraña sensación en uno de ellos: sentirnos “como en casa”.

Volvimos a Otavalo entusiasmados. Había sido uno de los lugares que más nos había gustado en nuestra ruta de ida hacia México, y tener la oportunidad de volver, nos puso muy felices.

Íbamos a quedarnos en el hospedaje “Casa de Luis”, y nos llamaba la atención que las referencias indicaban que quedaban frente al Lago San Pablo. Nunca habíamos escuchado hablar de él. ¿Qué decirles? Si de nuestra primera visita a Otavalo guardábamos el mejor de los recuerdos, todavía nos falta conocer lo mejor.

Llegamos, y Luis nos enseñó nuestra habitación:

¿En serio? ¿Esa vista toda para nosotros? ¿Qué mejor plan que amanecer y llenar los ojos de naturaleza y vida?

Nos siguió mostrando su casa/hospedaje, y en nuestras cabezas sólo intentábamos calcular cómo dividiríamos los tiempos para llegar a disfrutar de todos esos espacios con esas increíbles imágenes de fondo.

Cuando terminó de compartirnos su hogar, Luis nos invitó a comer con su flia un delicioso almuerzo preparado por las manos de su esposa, Germania… Todavía nos costaba entender que esa familia que nos recibía tan bien, era prestada… realmente nos sentíamos como en casa.

Por la tarde, salimos a pasear con Luis, su hijita Kelly y la mascota de la familia, Toby. No es sólo la casa la que le da la sensación de hogar a uno, la atención personalizada de Luis y su familia, hace que la confianza se genere enseguida.

Justo llegamos para la fecha en que se celebra la Rama de Gallos en el pueblo. Una celebración muy particular en la cual los vecinos bailan y comparten comida. La única particularidad de esta fiesta es que cuelgan gallos de cabeza mientras realizan todo el ritual. Para nuestras costumbres y cultura, esa actividad nos impactó. Pero no es la primera vez que nos cruzamos con celebraciones, ofrendas y rituales que distan mucho de nuestro modo de  vida y nos cuesta comprender.

Al día siguiente, amanecimos temprano y el desayuno al lado del fogón a leña, fue la mejor y más cálida manera de combatir el frío.

Ese día lo dedicamos a conocer San Pablo del Lago. Caminamos por el lago, el pueblo y disfrutamos la tarde en la plaza.

Por la tarde comenzó a llover, y fue la mejor excusa para encerrarnos en la casa que tanto nos gustaba a pasar las horas. Tomar mates y escribir fue la actividad de la tarde.

Hasta lavar los platos da gusto en una cocina con semejante vista

Por la noche, tuvimos una cálida cena de despedida en la casa de Luis, con su familia. Otra vez, la manos de Germania prepararon una comida de esas que nos hacen sentir queridos.

La calidad de la fotografía es mala, pero no queríamos dejar de mostrar a la familia que nos hizo sentir “como en casa”

Si no fuera porque nuestro proyecto de viaje nos obliga a continuar, y porque las nuevas reservas estaban por llegar, nos hubiéramos negado a abandonar tan increíble lugar.

Recomendamos al 1000% este increíble espacio, en el cual una hermosa familia los recibirá con los brazos y el corazón abierto, haciéndolos sentir “como en casa”… o mejor aún.

Para información y reservas pueden encontrar a Casa  de Luis por los siguientes medios:

En facebook: Casa de Luis

En Booking: Casa de Luis

E-mail: luis_hant@hotmail.com

Teléfono: +593 099 426 8760

TripAdvisor: Casa de Luis

Autor entrada: Ambos Mundos

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