Guatapé, el pueblo que no podemos dejar

Aunque sean pocos los lugares de los que dan ganas de irse y en todos experimentemos una cierta nostalgia al despedirnos, hay algunos en los que la partida se vuelve un momento que no queremos afrontar. Entonces, lo pateamos, lo pateamos, hasta que indefectiblemente llega. Guatapé es uno de ellos.

Como su ubicación nos obligaba a desviarnos de nuestra ruta, estuvimos a punto de dejarlo de lado. Sin embargo, algún motivo que todavía no identificamos, hizo que viniéramos igual: ¡y que buena decisión!

Este pueblo, de unos 7 mil habitantes, queda en un desvío de la ruta que une las dos ciudades mas grandes de Colombia: Medellín y Bogotá. Se puede llegar en bus, pero nosotros decidimos hacerlo a dedo (o “tirando carona” como dicen acá).

El pueblo nos recibió con sus zócalos y sus colores. Es que si hay algo que caracteriza a Guatapé es que cada una de sus casas, comercios y edificios está decorada con coloridos zócalos. Sus motivos dan cuenta de la historia y la cultura del pueblo. No hay una construcción que escape a esta regla de diseño.

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Con eso, uno ya tiene suficiente entretenimiento recorriendo sus calles y fotografiando cada uno de sus espacios. Pero, además, Guatapé cuenta (según ellos mismos dicen) con “la mejor vista del mundo”. Se trata de la Piedra del Peñol, una roca gigante, de 220 mts de altura, a la que uno puede subir luego de caminar sus 649 escalones (y pagar 15 mil colombianos).

Hasta la base de la piedra se puede acceder tomando el transporte más usado en el pueblo: las motochivas. Pero, siendo que queda a tan sólo 4 km, también es una buena idea ir a pie.

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Otro de los atractivos de Guatapé es su malecón. El lugar se divide entre una vista increíble donde se puede apreciar el paisaje del embalse, y una tranquilidad que hace que den ganas de quedarse allí por horas. Con unos mates y un libro, se logra un momento perfecto.

Además, allí se ofrece la posibilidad de hacer canopy o embarcarse en lanchas y barcos turísticos.

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Datos importantes:

  • El pueblo cuenta con dos cajeros automáticos, un hospital, y gran cantidad de comercios como farmacias y supermercados (no de las grandes cadenas).
  • Al ser un pueblo turístico (en el 2016 fue seleccionada como una de las ciudades más bellas del mundo por su colorido),  los precios son un poco más elevados. Sin embargo, hay habitaciones que se alquilan por día y que valen lo mismo o menos que una habitación compartida en hostel. En nuestro caso, tuvimos la suerte de conseguir una muy linda y con cocina (siempre permite economizar) por 15 mil colombianos cada uno (búsquenla en diagonal al supermercado “El burro”).
  • Desde el pueblo salen bus hacia Medellín, pero no hacia Bogotá. Por ende, si uno piensa en seguir una ruta sur-norte, debe retroceder hasta Medellín para conseguir un bus hacia la capital colombiana.
  • En cuanto el clima, a nuestro parecer es super agradable. Durante el día promedia los 22º, y a la noche refresca bastante, con muchas posibilidades de que llueva durante horas y horas.
  • Si uno viene siguiendo los pasos de Pablo Escobar, desde el malecón salen lanchas que por unos 15 mil colombianos ofrecen un tour de una hora y veinte minutos, en donde lo acercan a uno hasta una finca, que fue propiedad del colombiano.

Autor entrada: Ambos Mundos

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