Descubriendo La Rioja

Cuando uno menciona a La Rioja (paisajísticamente hablando), lo primero que se viene a la mente de cualquiera es Talampaya. ¡Y no es para menos! Sin embargo, el gran descubrimiento en esta provincia, para nosotros, fue la Cuesta de Miranda. Este lugar nos cautivó y disfrutamos cada kilómetro de su recorrido.

Nuestra primera parada en La Rioja fue en Villa Unión, donde sólo pasamos una noche, para continuar con nuestra breve ruta por la provincia. Sin embargo, si uno dispone de un poco más de tiempo, puede tomarse un ratito y encontrar paisajes como este:10995697_10205618431433794_4165678736164138440_n (Copiar)

Teníamos como objetivo llegar a la ciudad de Chilecito, a través del tramo de la ruta 40 que une Villa Unión con este destino: la Cuesta de Miranda. Para nuestra sorpresa, luego de recorrer varios kilómetros por esta ruta, nos encontramos con que, casi llegando a Chilecito, se encontraba totalmente interrumpido el tránsito por trabajos en la calzada. Uno tendería a pensar: “¡que perdida de tiempo!”. Sin embargo, fueron las horas más lindas que pasamos en La Rioja. Esa ruta es totalmente mágica, y nos invita a disfrutar totalmente del camino, sin pensar tanto en el destino.

Es un camino de cornisa que “cuelga” de las abruptas paredes de la quebrada del río Miranda. Su altura máxima es de 2040 metros sobre el nivel del mar.1511014_10205618432553822_5884814068541720342_n (Copiar)

Por supuesto que la magia de este camino nos llenó de más ganas de conocer esta hermosa provincia, y fuimos a su principal atractivo: el Parque Nacional Talampaya. El nombre de esta reserva natural significa “árbol del río seco”, y es un paraíso geológico declarado Patrimonio de la Humanidad. El lugar alberga evidencia de cómo fue evolucionando el planeta desde la división de Pangea y sus paisajes son inigualables.20381_10205625362727072_3273119990464673736_n (Copiar)

Nuestro breve paso por esta provincia (que nos obliga a un regreso con más tiempo), culminó en Famatina. Este pueblo es reconocido por su histórica lucha contra la megaminería a cielo abierto. Estando ahí, además de recorrer sus paisajes, es importante tomarse el tiempo para hablar con sus pobladores e interiorizarse sobre su ejemplar defensa de los recursos naturales, y detenerse a pensar en que no es una responsabilidad de ellos, sino una problemática que nos afecta a todos.

Y aunque La Rioja merece una visita más profunda que la que tuvimos la oportunidad de darle, sin dudas también sería una buena opción para la Semana Santa que se aproxima, ¿no?

Autor entrada: Ambos Mundos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *