Couchsurfing ¿qué es y cómo funciona?

Si estás empezando a pensar tu viaje, por corto o largo que sea, seguramente alguien ya te debe haber nombrado a Couchsurfing. ¡Nosotros somos usuarios frecuentes de esta aplicación! En Argentina, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica y México hemos tenido grandes intercambios culturales y hecho amigos excepcionales gracias a ella.

Pero, ¿de qué se trata? Couchsurfing es una red social (al estilo de Facebook) pero para viajeros. Es así que quienes tienen un corazón enorme y ganas de intercambiar experiencias, se registran en ella ofreciendo su casa/apartamento/lo que tengan para los viajeros que estén de paso por su ciudad.

Luego de abrir una cuenta en Couchsurfing, el viajero busca quienes se ofrecen como anfitriones en la ciudad que está por visitar, y allí elige la opción que más le gusta de
acuerdo a sus intereses y gustos. Posteriormente, el viajero le envía una solicitud al anfitrión, en la cual lo pone al tanto de su viaje y la fecha probable de su estadía.Sin título (Copiar)

Si ambos están de acuerdo en compartir la convivencia, se acepta el “request” y se espera la llegada del huésped.

Los términos de ese intercambio tendrán que ver con lo que ambas partes estén buscando y dispuestos a ofrecer: hay de todo. Existen anfitriones o viajeros que sólo buscan el hospedaje, y la relación se limita únicamente a eso. Pero hay los más (y acá estamos incluidos nosotros) que vamos en busca de nuevas historias, intercambios, experiencias y en la mayoría de los casos, nuevas amistades. ¿Qué significa esto? Que los días que estamos en la casa de nuestro anfitrión tratamos de compartir todo lo que fuera posible con ellos (por supuesto que siempre teniendo en cuenta sus horarios, su situación y sus ganas).

Este intercambio culmina cuando (luego de la despedida y seguramente de algunas lagrimitas), tanto el huésped como el anfitrión vuelven a su red social y escriben una referencia en el perfil del otro. Esta puede ser positiva, neutral o negativa, y sirve para que futuros couchs o surfers tengan una leve idea preliminar de con quién se van a encontrar.

Por si la parte técnica no les alcanzó para convencerse de la utilidad de esta red, aquí les compartimos algunas de nuestras experiencias y la increíble gente que hemos conocido:

Malu y Nico: fueron nuestros padrinos en Couchsurfing, quienes se animaron a recibirnos cuando todavía no teníamos ni una referencia. Con ellos compartimos ricas comidas, buenísimas charlas y hasta unas mini clases de fotografía._DSC1133 (Copiar)

Edgardo: en su casa pasamos el primer cumpleaños viajero de Orne. Un hombre grande que adecuó su casa sólo para recibir viajeros. Estar ahí fue una de las partes más lindas de nuestro viaje. Además, compartimos el espacio con viajeros de Ecuador, España, Francia e Islandia._DSC0941 (Copiar)

Migue: en plena capital peruana, Migue nos abrió la puerta de su casa y su mundo viajero. Compartimos buenísimos momentos con gente de distintas partes del mundo. Y Migue nos ayudó en todo para conocer la ciudad. Viajero de imágenes soñadas, les recomendamos su página para inspirarse a viajar.

SandrGyq 7 (Copiar)a fue increíble. Trabajadora con pocas horas libres, y sin embargo aceptó recibirnos a nosotros, y a dos chicas más (una española y una peruana). Disfrutamos grandes momentos entre todos: salidas diurnas, nocturnas, comidas, charlas.

Stiven: nuestra historia con Stiven fue única. Nos recibió en su casa, en una comunidad aborigen, y más allá de todos los lindos momentos que compartimos, nuestra estadía con él fue un aprendizaje constante. Sacó tiempo de donde no tenía para estar con nosotros y con una mamá inglesa y su hija que también se hospedaron allí. Su familia merece un párrafo aparte. Realmente fue un lugar de esos que no hubiéramos querido dejar.IMG_20160802_150650 (Copiar)

Camilo: ¿alguna vez les pasó querer adoptar a alguien? Camilo fue eso para nosotros. Con sólo 19 años, nos recibió en su residencia universitaria y compartió con nosotros gran parte de sus días y su vida. Él y su música siguen viajando con nosotros.IMG_20160820_140845 (Copiar)

Eddy: un genio. Tenía apenas unas horas libres al día, y aceptó recibirnos a nosotros y a una pareja en la que uno de ellos tenía ¡dengue!. Eddy fue siempre super hospitalario y preocupado.

Camilo y Lina: estos dos tocaron nuestro corazón a fondo. No hay un día que no los recordemos. De hecho, son los únicos a los que hemos vuelto a ver, y a los que, de seguro, volveremos a ver muchas veces más. Dos anfitriones que se convirtieron en grandes amigos.IMG-20160828-WA0002 (Copiar)

Marcela: este es un caso super especial. A Marcela la contactamos por Couchsurfing y nos aceptó, pero con un pequeño detalle: no estaba en su casa. Su nivel de confianza nos sorprendió gratamente y muchísimo. Ella dejó las llaves de su vivienda en la casa de una vecina, la recogimos, y ahí nos quedamos unos cuantos días, sin siquiera conocerla. Mil gracias, Marcela! Ojalá el mundo siga permitiendo vivir confiando en los demás como ella lo hace.

Andrés: otro para el recuerdo. Con Andrés compartimos grandes ¡grandísimos! momentos. Además nos prestó a su familia (viajando es un mimo conectar cada tanto con un ambiente familiar), nos invitó a su graduación y… ¡siguió viaje con nosotros! Andrés pasó de ser un couch, a convertirse en un amigo y casi un hermano.IMG-20160907-WA0001 (Copiar)

Andrés: un caso super especial que enseña por sobremanera respecto a la bondad de las personas. Andrés no podía hospedarnos en su casa, pero tenía un dpto. vacío y nos lo ofreció sin dudar. Además, cada día se preocupó por que estuviéramos cómodos y se hizo un rato para vernos al terminar su trabajo.

José Luis: hacer dedo todo el día bajo el sol colombiano, pasar hs en la ruta y llegar de noche a la casa de un couch no es una combinación muy buena: la emoción de conocer a nuestro nuevo anfitrión a veces queda opacada por el cansancio de las largas horas en la ruta. Pero… ¿si llegamos y ese couch nos espera con una picadita en el patio de su casa? No hay quien pueda contra eso! Si así fue el comienzo, no hace falta explayarnos más sobre lo que fueron esos días. José Luis nos regaló momentos y unas aventuras increíbles. Los 40 años de diferencia entre él y nosotros no se notaron en ningún momento ¡Diversión al máximo!

Omar y Julián: estos dos hermanos fueron sinónimo de risa. Aunque ambos estaban muy ocupados con sus vidas laborales, se hicieron muchísimo tiempo para compartir con nosotros ¡y de calidad!. Con espíritus de viaje, ¡de seguro nos volveremos a encontrar!IMG-20160925-WA0004 (Copiar)

Jesús: escribirle a un couch colombiano y que te responda: “los espero con mates” no es muy normal, pero así se nos presentó Jesús. Compartimos grandes horas de charlas. Nuestro momento más feo del viaje (cuando fuimos asaltados) lo vivimos con él, y aunque el recuerdo no deja de ser horrible, no nos podría haber tocado mejor persona con quien pasar este mal trance.

David: si veníamos con energías bajas por el asalto, encontrar a David fue la solución a ello. Con su personalidad, su perro, sus amigos, y sus invitaciones, nos puso en órbita en pocos días. Su solidaridad y paciencia con nosotros fue inmensa. ¡Gracias por devolvernos la alegría!IMG-20161009-WA0004 (Copiar)

Albert: lo contactamos a través de un grupo mochilero de Facebook y después le enseñamos lo que era Couchsurfing, pero el espíritu ya lo tenía. Amigo, solidario como pocos: él y su familia nos dieron muchísimo. Su recuerdo viajará por siempre con nosotros

Jasnay: si el día tiene 24 hs, Jasnay trabaja 25. Así y todo, nos abrió las puertas de su casa, confió ciegamente, y además compartió su poco tiempo libre con nosotros. Una persona llena de energía y con espíritu viajero que viaja a través de sus huéspedes.IMG-20161120-WA0030 (Copiar)

Max: solamente 5 días teníamos en este país, y con alerta de huracán. Así y todo Max nos abrió las puertas de su casa, nos aguantó varias horas diarias ahí y compartimos riquísimas comidas y alguna que otra salida desafiando al clima.

Ozzy: Grandes charlas y mágicos momentos en lugares que solamente hubiéramos podido conocer gracias a él. Nos facilitó todo y lo hizo mucho más interesante y ameno.

Juan: compartir la vivienda con 5 jóvenes estudiantes es diversión garantizada. Con Juan y sus amigos nos reímos desde que pusimos un pie en la casa hasta la despedida.

Sofi y Franco: nunca me había pasado, pero en el momento en que la vi a Sofi cuando nos recibió, ya me di cuenta que me iba a caer super bien. Son dos personas increíbles, horas interminables de charlas, paseos y riquísimas comidas. A estos dos nos los hubiésemos llevado en la mochila, enserio.IMG-20170222-WA0004 (Copiar)

Cómo verán, Couchsurfing no se trata solo de una relación de beneficio en términos económicos. Lejos de eso, se trata de un intercambio social y cultural que nos permite ir plantando semillitas de amistad por todo el mundo.

 

Autor entrada: Ambos Mundos

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