Caral y los primeros rastros de civilización en América

Caminar, mirar alrededor, ver las montañas, las pirámides, el desierto, escuchar el zumbido del viento y observar el cielo. Dejar nuestra huella en la misma tierra que pisaron los primeros habitantes del continente no es cosa de todos los días. Pero viajar te regala esos momentos únicos. Llegamos a Caral, un sitio mágico con mucho que contar. Una civilización que vivió hace más de 5 mil años, y que sentó las bases de muchas otras que los sucedieron. Recorré con nosotros este lugar milenario, enterate cómo llegar, cuánto cuesta y quiénes fueron estos hombres y mujeres.

Realmente no teníamos pensado ir a Caral y ni siquiera habíamos escuchado sobre ella en nuestro paso por Perú de cara a México. Pero de vuelta a Argentina pudimos hacer un intercambio con un hospedaje en Caleta Vidal, que esta a pocos kilómetros de las ruinas, y la posibilidad comenzó a tomar forma.

Teníamos muy poco dinero, pero cuando las cosas tienen que pasar sencillamente pasan; todo se cuadró y los sucesos conspiraron para que podamos llegar a conocer Caral. Salimos por la mañana desde Caleta Vidal, de allí hicimos dedo y entre dos autos nos dejaron en el pueblo mas cercano, a 40 minutos a pie de las ruinas.

La ciudadela está ubicada en el Valle del Supe, a 182 kilómetros en dirección norte desde Lima. Desde la ruta Panamericana hay que tomar un desvío de 23 kilómetros, si el río está seco se puede llegar en auto hasta la entrada, de lo contrario hay que ir hasta el pueblo y luego caminar.

Al llegar a la entrada vimos los precios: extranjeros 11 soles, estudiantes, jubilados y peruanos 4 y locales gratis. Además, nos informaron que el guía es obligatorio y que cobra 20 soles por grupo, asique había que juntar la mayor cantidad posible de personas y dividir gastos.

No llegábamos con el dinero para pagar todo y volver, asique le explicamos nuestra situación a la mujer de la entrada y nos vendió boletos de estudiante, además conseguimos un grupo de gente de mas de 15 personas por lo que nos salió todo muy económico.

Desandando caminos en la Ciudad Sagrada

Finalmente entramos. Caral fue declarado por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad debido a la importancia que representa dentro de la historia. La población se desarrolló entre 3 mil y 1800 años antes de Cristo y fue contemporánea de otras civilizaciones primigenias como las de Egipto, India, Sumeria, Olmeca y China. Pero a diferencia de estas, que tuvieron contacto entre sí, los Caral se desarrollaron en completo aislamiento.

Las ruinas son increíbles, son bien distintas a todas las que hemos tenido la oportunidad de ver. Esta civilización realizaba sus construcciones con adobe y piedras, por lo que los trabajadores deben tener especial cuidado a la hora de descubrir las estructuras. Si bien hace 23 años que comenzaron los trabajos aún no se pudo dejar al descubierto todo ya que el trabajo es muy artesanal y no pueden utilizar maquinarias porque dañarían las fachadas.

Creemos que lo más increíble de visitar estos lugares es saber la antigüedad de la época en la que vivieron. Realmente no se sabe mucho sobre ellos, ni que idioma hablaban, ni cómo eran los métodos de construcción, ni cómo estaban organizados. Hay muchas teorías pero no datos concretos. Se cree que hablaban en un quechua muy antiguo y que tenían una suerte de sacerdote como jefe principal.

Durante las excavaciones han encontrado restos humanos a modo de sacrificios junto con elementos tallados en roca o distintas telas que otorgaban como ofrendas. Cada estructura, sea una casa de familia o un templo importante, tenia su fogón en el que cocinaban, se calefaccionaban, y utilizaban como centro de rituales.

La construcción y utilización de los fogones, parte angular en la vida de los caralinos, tenía una sorprendente tecnología: estaba construido con una serie de ductos subterráneos que alimentaban el fuego por debajo permitiéndoles alcanzar altas temperaturas. Esta modalidad recién comenzó a utilizarse en Europa después del año 1700.

Sin duda una de las estructuras mas importantes e imponentes de la ciudadela, es el anfiteatro. Allí se encontraron muchos piezas que funcionaban como instrumentos de viento: hallaron 38 cornetas hechas de hueso de huanaco y venado, 32 flautas traversas hechas con huesos de cóndor y pelícanos y 4 antaras, o flautas de pan, fabricadas con carrizos e hilos de algodón. Esto demuestra la importancia de la música y su existencia en las primeras civilizaciones de la tierra.

Ver las estructuras y escuchar como fueron confeccionadas es de por sí muy impresionante y en ese momento agradecimos estar ahí. Pero lo mas loco de todo es pensar en la antigüedad de esta civilización, en como era el mundo en ese momento, en cómo pensarían, en qué pensarían y en qué o quiénes creían. El planeta de seguro era otro, y en ese momento no había prácticamente población. Ellos dejaron un legado que poco a poco se va desenterrando, pero aun falta mucho para entender completamente a estas civilizaciones y poder aprender de ellos como deberíamos vivir mejor.

 

Dónde hospedarse

Llegar a las ruinas de Caral fue muy fácil gracias a que nos hospedamos en Villa Caral, un acogedor hostal ubicado en Caleta Vidal.

Este hospedaje se encuentra a 45 minutos de las ruinas, y es muy sencillo trasladarse de un lugar al otro en vehículo propio, transporte privado y, si se animan, a dedo, como hicimos nosotros (y haciéndolo así tardamos los tres cuartos de hora).

Villa Caral es una casa con estilo semi colonial, en la cual cada habitación cuenta con baño propio. Además, el lugar posee cómodos espacios compartidos como comedor, cocina, terraza y parrillas.

La mañana se comienza con un desayuno super abundante y nutritivo que nos ayuda a llenarnos de energía para realizar las diversas actividades que hay en la zona.

Y es que las ruinas no es lo único cercano que tiene Villa Caral. Basta con sólo arrimarse al balcón para dar con esta hermosa playa.

Se encuentra a unos pocos pasos del hospedaje y es un balneario muy distinguido por sus espectaculares olas para practicar surf.

Pasar la tarde en Villa Caral es super entretenido y relajante. El lugar cuenta con juegos como metegol/fulbito, sapo, y la oportuna terraza desde donde disfrutar los impresionantes atardeceres de la costa peruana.

Como dato super importante, aceptan mascotas! Nosotros llegamos y fuimos recibidos con mucho amor por esta belleza que nos costó dejar.

Estando en Perú, creemos que conocer Caral, la primer civilización de América, es prácticamente una obligación. Para hacerlo, les recomendamos ampliamente usar como punto de descanso Caleta Vidal y la oferta de Villa Caral.

Para mas información y reservas, pueden contactarlos por las siguientes vías:

Dirección: Km 182 Panamericana Norte, Lima

Telf: +51 470-4073
Cel. +51 99965-1437

Web: http://www.peruvillacaral.com

E-mail: jmhidalgoseguros@hotmail.com

Facebook: Villa Caral

Booking: Hospedaje Villa Caral

Autor entrada: Ambos Mundos

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