Bordeando las líneas de la misteriosa civilización Nasca

Crear un dibujo sin levantar el lápiz de la hoja no parece tan complicado. Sin embargo, hacerlo sobre un desierto y plasmar enormes geoglífos interconectados parece imposible para cualquier ser humano: pero no lo fue para los Nasca. Teorías científicas y conspirativas, manos extraterrestres, y comunicación con entidades superiores son algunas de las versiones que surcan el misterioso universo desconocido que forjó esta enigmática civilización peruana.

Al bajar del colectivo que nos dejó en Nasca el calor nos abofeteó fuerte en la cara: bienvenidos al desierto. El aire seco, el peso de las mochilas y los penetrantes rayos del sol golpearon duro nuestros cuerpos. Pero sabíamos que valdría la pena. Este pequeño pueblo no estaba dentro de nuestra ruta inicial, pero su magia nos atrajo por alguna razón y nos permitió surcar por una de las experiencias más destacadas de nuestro viaje.

Nos esperaba Edgardo, un limeño de ojos vivaces: astrónomo apasionada por su profesión, creyente en los ovnis y un ser con un corazón y un espíritu grandes como el universo. “Antes de ir a ver las líneas a los miradores vayan a la charla interactiva que doy en el observatorio, porque sino, no van a entender nada y solo verán rayas. También vamos a ver algunos planetas con el telescopio”, nos habia aconsejado mientras terminábamos de desayunar. El evento era a las 20.30, teníamos una buena cantidad de horas para descansar y recorrer el pueblo.

Nasca es una pequeña urbanización cuyo nombre se le otorgó por contener las líneas que creó la desaparecida civilización homónima. La gente vive, mayormente, del turismo y de la producción de vegetales y verduras. Como no había mayores cosas para visitar, dimos unas vueltas y esperamos ansiosamente la noche.

A las 20.10 estábamos en la puerta del salón de Conferencias de un hotel ubicado frente a la plaza Bolognesi. Edgardo nos hizo pasar, nos reclinamos en unas butacas y miramos hacia el domo. Se apagaron las luces y tras activar una proyección comenzó el viaje didáctico, una guía sobre las teorías que intentan hechar claridad sobre este enigmático y atrapante fenómeno.

Las líneas fueron descubiertas por María Reiche, una arqueóloga alemana que, tras quedarse obnubilada por el origen incierto de la creación de los dibujos, decidió dedicarle, literalmente, su vida. Alejada de su tierra y de su familia, con pocos recursos económicos pero con todo el entusiasmo, María comenzó el arduo trabajo de limpiar manualmente las líneas para que sean más legibles e interpretables para la humanidad. Gracias al financiamiento de su hermana jubilada, pasó años desempolvando y acomodando piedras en el desierto para que el mundo pueda ver el magnífico trabajo de los Nasca.

Ya en su lecho de muerte, prácticamente ciega debido a la cantidad de años de exposición al abrasador sol del desierto, la dama de la pampa dejó como legado una de las primeras hipótesis acerca de los geoglífos: “las líneas tenían como propósito apuntar al sol y a los cuerpos celestes que aparecían en el horizonte dependiendo de la época”. Esta fue la primera tesis que vinculó los enormes trazos con los cuerpos celestes.

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Luego aparecieron más investigaciones, el mundo de los Nasca era y aun lo sigue siendo una incógnita para la humanidad. Como sucede con todo hecho misterioso, cuando el hombre no es capaz de dar explicaciones científicas aparecen las hipótesis más increíbles. Algunos llegaron a vincular los geoglífos con los extraterrestres, de hecho una de las figuras parece ser una criatura similar a un astronauta y uno de los trazos más largos, que se extiende en forma rectangular, se asoció a una pista de aterrizaje.

Hay numerosos trazos que responden a figuras geométricas tales como rectángulos, cuadrados o triángulos, pero sin duda las líneas se hicieron famosas gracias a los dibujos de animales, entre los más populares están: El mono (135 metros), el cóndor (132 metros), el colibrí (66 metros), la araña (46 metros) y el más grande, un pájaro gigante de aproximadamente 300 metros.

Para ver estas figuras se debe tomar una avioneta que, mediante un recorrido de 30 minutos, sobrevuela los geoglífos. Desde la altura se aprecia la forma y la dimensión de los trazos, así como el esplendor y el trabajo de una sociedad única en el planeta. Pero hay una alternativa económica, que es menos apasionante, pero permite observar el trabajo de los Nasca. Se trata de una serie de miradores ubicados a la vera de la ruta, desde los cuales se puede dimensionar el trabajo de estos arquitectos del desierto. Desde allí se pueden ver dos figuras: el árbol y las manos.

Pero los Nasca no solo dejaron los geoglífos como legado de su grandeza, también eran expertos en la recolección de agua. Al tratarse de una zona desértica la comunidad debió servirse de un gigantesco ingenio para conseguir y trasladar el agua. Tal es así que inventaron los acueductos: estructuras de piedra espiraladas que descienden en caracol hacia el centro donde se encuentra el reservorio de agua. Este ingenio les permitía acarrear grandes cantidades de liquido y trasladarlo fácilmente hacia arriba.

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Si bien los dibujos y toda la arquitectura que dejaron los Nasca se muestran con una presencia titánica y sumamente atractiva, es la historia de este pueblo misterioso y la incógnita que hasta hoy envuelve la creación de las líneas lo que cubre a este lugar con un manto de incertidumbre y una increíble carga magnética que siempre llama a volver.

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Autor entrada: Ambos Mundos

1 thought on “Bordeando las líneas de la misteriosa civilización Nasca

    andorreando por el mundo

    (23 octubre, 2016 - 4:16 am)

    Hola Orne y Diego.
    Espectacular Nazca, si tenéis oportunidad visitar la zona arqueológica de cahuachi queda muy cerca y es impresionante.
    Saludos amigos. 👍😉

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