Bogotá, una capital muy movida

Si las capitales se caracterizan por ser un caos, Bogotá no es la excepción. Llegar un viernes, en hora pico, con intención de tomar el Transmilenio no es una idea muy inteligente. Pero lo hicimos igual, y de esta forma, las primeras horas en la ciudad, nos mostraron lo que sería nuestra estadía en Bogotá.

Nuestro primer día en la capital colombiana fue un sábado, momento ideal para disfrutar de La Séptima. Los fines de semana la peatonal de avenida séptima se llena de artistas callejeros, vendedores y se despliegan todas las ofertas que el visitante pueda llegar a imaginar. Recorrerla tomándose el tiempo para ver lo que tienen para ofrecer quienes están allí, demanda varias horas.img_20160903_151634-copiar

Desde ahí, queda totalmente a mano para aprovechar y conocer los lugares emblemáticos de la ciudad, como la plaza principal Simón Bolívar, ubicada en las carreras 7.ª y 8.ª con calles 10.ª y 11.ª. A su alrededor, se encuentran los principales edificios de la capital nacional: el Palacio de Justicia, el Capitolio Nacional, la Catedral Primada de Colombia, la Casa del Cabildo Eclesiástico, la Capilla del Sagrario y el Palacio Arzobispal; el Palacio Liévano, sede de la Alcaldía Mayor de Bogotá, y el Colegio Mayor de San Bartolomé de los jesuitas.img_20160903_162720-copiar

La Casa de Nariño es la sede presidencial, la cual se encuentra custodiada en todas sus esquinas, y sólo se puede pasar y caminar por las calles que las rodean (si, ni las veredas dejan pisar).img_20160903_163914-copiar

El sábado también es un buen día para recorrer La Candelaria. En este lugar, más precisamente en el Callejón del Embudo, se reúnen cientos de colombianos y extranjeros para disfrutar de los bares y negocios que copan la angosta calle. A lo largo de todo el camino se pueden observar gran cantidad de carteles que señalan: “Sí hay chicha”, “rica chicha”, “chicha de sabores y colores”, “chicha en totuma”, y todas sus variantes ofreciendo esta bebida.

¿Entonces que hicimos? Probamos la chicha. Este brebaje era preparado por los indígenas muiscas para el ritual de alabanza a los dioses. Hoy en día es una bebida tradicional que contiene alcohol, producto de la fermentación del maíz en agua azucarada. Se sirve en varios sabores  (chicle, uva, maracuyá, limón) en una vasija de origen vegetal, fruto del árbol del totumo.img_20160903_181743-copiar

El domingo es, sin duda, el día para aprovechar de los museos en Bogotá. Y es que, muchos de ellos son gratis ese día. Tal es el caso del Museo del Oro, espacio dedicado al arte precolombino orfebre, en dónde se pueden observar piezas con un minucioso trabajo y un valor incalculable. Vale aclarar que, en caso de no poder asistir un domingo, el resto de los días la entrada al Museo del Oro es muy accesible, teniendo un costo de tan sólo 3800 pesos colombianos.

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Otro museo de acceso gratuito (todos img_20160903_173844-copiarlos días) es el que reúne las obras del artista colombiano Fernando Botero. El mismo fue creado a partir de una donación del autor al Banco de la República, consistente en una colección que recoge obras de su propia autoría, como así también de artistas internacionales.

Uno de los lugares más mágicos que conocimos en Bogotá y que no hubiéramos visitado si no fuera por la advertencia de nuestro gran anfitrión en esa ciudad, fue el Parque Simón Bolívar (no confundir con la plaza).

Este espacio verde es el más grande de la ciudad. Es un lugar cerrado, pero abierto al público y de acceso totalmente gratuito. El parque cuenta con un inmenso lago que se encuentra rodeado por una innumerable cantidad de árboles, y distintos escenarios que hacen de este espacio un lugar ideal para disfrutar el día: en el corazón de la ciudad, pero separada de todos los vicios de la capital.wp_20160905_13_40_33_pro-copiar

Para completar una tarde rodeados de paz y tranquilidad, nos cruzamos desde el Parque y conocimos la biblioteca pública Virgilio Barco. Y aunque la casa por excelencia de los libros no sea uno de los primeros lugares que se le vienen a la cabeza a un viajero a la hora de planificar su recorrido, les podemos asegurar que esta vale la pena.wp_20160905_17_53_40_pro-copiar

Por último, para el viajero que haya llegado hasta aquí en busca de actividades para realizar en Bogotá, no debemos dejar de mencionar el ascenso al Cerro Monserrate. Al mismo se accede mediante la compra de un pase en el teleférico que vale 18 mil colombianos por persona, motivo por el cual cancelamos nuestra visita al lugar. Si bien hay quienes dicen que desde arriba se logra una vista magnífica de la ciudad, nos pareció que el precio era demasiado elevado para un paseo por el aire.

 

Bogotá y las comidas

En Bogotá nos hospedamos en la casa de Andrés, anfitrión que contactamos a través de la red social Couchsurfing. Con él, su familia y en su casa, pasamos unos días increíbles.

Y nos pasó, una vez más, lo que nos viene sucediendo en cada lugar dónde compartimos desayuno con alguien de otra nacionalidad: no pueden entender que lo nuestro se reduzca a unos mates con galletitas o pan. Fue así que Andrés se esforzó porque probáramos las alimentos más tradicionales de Colombia e hiciéramos crecer nuestra primer comida del día.

La primera mañana compartimos unos riquísimos huevos con tomate y cebolla preparados por él mismo, acompañados por un exquisito chocolate. Por la falta de costumbre, esto, para nosotros, se convirtió en un desayuno-almuerzo.

El segundo día se encargó de conseguir para que desayunáramos un tamal de plátano. Este plato que existe con mil variantes dependiendo del país, en Colombia se caracteriza por ser harina de maíz, rellena con pollo y verduras, y envuelta en hojas de plátano.crhtxgnwcaaafhj-copiar

Y otro de nuestros desayunos atípicos fue el mate acompañado por un envuelto de mazorca. Se preparan con maíz fresco y se diferencian de otras recetas por el hecho de que, en Colombia, son dulces.14315815_1100769766683414_889014345_o-copiar

Por último, nos despedimos de Bogotá con un desayuno preparado por las manos de nuestro couch a raíz de nuestro fanatismo por el bocadillo (un dulce que se prepara con pulpa de guayaba): las arepuelas. Esta exquisitez, ideal para acompañar el mate, se prepara con una masa parecida a la del panqueque, sólo que un poco menos líquida, y se la rellena con el famoso bocadillo. Una delicia que deberemos implementar en nuestro menú mientras estemos en zona de guayaba.wp_20160907_11_39_20_pro-copiar

Además, Amparo, la madre de nuestro querido Andrés, nos invitó a co14303834_1100786626681728_1758353914_o-copiarmer y nos preparó ajíaco, uno de los platos más tradicionales del país, que
consiste en una sopa de pollo que contiene diferentes tipos de papa y se pued
e servir sola o con crema de leche: una bomba de sabores.

Entre su gente, sus comidas y su movida, Bogotá es otra de las ciudades que deberemos volver a visitar…

Autor entrada: Ambos Mundos

11 thoughts on “Bogotá, una capital muy movida

    Mirtha noemi lovera

    (9 septiembre, 2016 - 9:02 pm)

    que hermosura de gente,que encuentran en este viaje sin rumbo, gracias a todos y cada uno de ud,por recibir y atender tan desinteresadamente aDIEGO Y ORNELLA MIL GRACIAS

    unachicatrotamundos

    (10 septiembre, 2016 - 12:16 pm)

    Buenas tardes,
    Me encantó tu entrada sobre Bogotá, muy bonita ciudad. Me encantaría ir a Colombia, tiene lugares increíbles.
    Saludos.

    Jenniffer

    (10 septiembre, 2016 - 7:32 pm)

    Gracias a ustedes por haber pasado unos días por nuestra querida pero congestionada ciudad.
    Suerte en sus viajes.
    Saludos!

      ambosmundosweb

      (15 septiembre, 2016 - 11:53 am)

      Uds nos ayudaron mucho e hicieron q nuestra estadía sea muchísimo mejor de lo q hubiéramos podido imaginar. Mil gracias!!

    andorreando por el mundo

    (12 septiembre, 2016 - 1:54 am)

    Buen post pareja, nos a encantado.
    Seguro que en el futuro visitamos Bogotá, tomamos nota de los lugares importantes que visitaron.
    ¿Qué tal de fuerte es la chicha?
    ¿Tiene mucho alcohol?
    Saludos amigos. 😉👍

      ambosmundosweb

      (15 septiembre, 2016 - 11:54 am)

      Muy fuerte a nuestro parecer! Diego ni se la pudo terminar! Pero hay que probarla!

    Judith G. Noé

    (1 octubre, 2016 - 12:34 pm)

    Qué gran post. Me ha gustado sobre todo la parte de los desayunos jajaja!

      ambosmundosweb

      (1 octubre, 2016 - 1:01 pm)

      Nosotros ya extrañamos los desayunos de Bogotá! Y hasta nos hemos comprado tamales por cuenta propia…pero como almuerzo, jaja

        Judith G. Noé

        (1 octubre, 2016 - 1:16 pm)

        Me encanta eso, viajar y conocer otras costumbres.. a veces hasta sorprende lo diferente que se vive aunque sea en el país de al lado

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