Atrapados por Samaipata: El Pueblito Resort

Estuvimos a punto de no pasar por Samaipata, pero cuando llegamos a Santa Cruz de la Sierra nos dimos cuenta que nos íbamos a arrepentir si no la conocíamos, así que enfocamos toda nuestra energía en ello. La llaman también “Samaitrapa”, por el magnetismo que le genera a los viajeros que la visitan, te enamorás para siempre, según dicen los locales. Efectivamente eso nos pasó, agravado aún más por el hermoso lugar donde nos quedamos: El Pueblito.

Estuvimos en muchos hospedajes, hostales y hoteles de muchos países de América, generalmente los nombres no son más que retóricas comerciales o, en algunos casos, forman parte de alguna historia o vivencia personal del dueño. “El Pueblito” no nos decía mucho hasta que llegamos y comprobamos su significado.

El hotel está ubicado en una zona elevada, desde allí se tiene una hermosa vista panorámica a todo Samaipata así como también al valle que la rodea. Acariciado por el viento, este pueblo con casitas de tejas y un marcado estilo colonial, parece salido de un libro de cuentos.

Realmente el lugar es tan acogedor y bello que nos costó bajar al pueblo. No se llama El Pueblito por un capricho de sus dueños, sino que este hotel es literalmente un pueblo pequeño. Las habitaciones/casa son representaciones de los comercios o edificios más comunes: la librería, la taberna, la florería, todos son cuartos equipados, con capacidad variable y están decorados de acuerdo a lo que representan.

A nosotros nos dieron la bella casa/ habitación del florista. Un cuarto decorado sutilmente, con acabados en madera y detalles que se ajustan a su rótulo. Todo tenía flores, desde los bordes de la cama hasta los ploteos de las ventanas. Los cuadros ,el placard y el baño también estaban en aguda sintonía.

Nos sentimos muy cómodos y al salir del cuarto teníamos la sensación de estar en un pequeño pueblo de principios de siglo, los otros huéspedes son como vecinos y la atmósfera es muy envolvente. Además, todo lugar con mascotas tienen una energía particular y aquí ellos no faltaban.

Pero el detalle no está solo en las habitaciones. Todo tiene su lugar. El hotel cuenta con una pequeña placita central, una diminuta iglesia (si una iglesia!), en cuya parte trasera hay un mini cementerio con placas chistosas, un mirador, y en el jardín trasero una linda piscina con vista al valle.

El lugar es sorprendente y súper acogedor. Otro punto importante es el desayuno bufete que ofrecen, es muy completo y sirve para arrancar el día de la mejor manera. Variedades de panificados, torta, jugos, frutas frescas, mermeladas, café, varios tipos de tés, cereales y yogurt.

Como dijimos al principio El Pueblito Resort tiene tanta magia que cuesta irse. Basta con usar la imaginación un rato, cerrar los ojos y sentirse deambulando por un pequeño pueblo típico de una época de antaño. Ver los atardeceres desde el mirador o pasear por la noche por la pequeña plaza mientras los farolitos de luz se encienden, da una hermosa sensación de paz.

Este lugar nos sorprendió al igual que Samaipata. Ambos atrapan a todo aquel que deja sus huellas en la tierra y generan, casi al instante, un insistente sentimiento que llama permanentemente a volver.

Si quieren vivir un rato en El Pueblito Resort, y tener una casa allí por unos días, pueden contactarse con los administradores del hotel a través de:

Booking: El Pueblito Resort

Facebook: El Pueblito

Correo: info@elpueblitoresort.com

Teléfono: +591 77348040

Página web: El Pueblito

Autor entrada: Ambos Mundos

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