A dedo por Latinoamérica

Conocer gente, hacer amigos, intercambiar anécdotas y pasar lindos momentos con personas desconocidas es algo de la poderosa magia que tiene hacer dedo. Hay distintas maneras de viajar y todas son respetables, pero desde nuestra propia experiencia creemos que haciendo dedo se abre un abanico de posibilidades increíbles, una caja de Pandora con sorpresas, en su mayoría, muy buenas!

Tal vez la razón principal por la cual se usa este tipo de modalidad de viaje es la económica. Y si, la verdad es que el dinero es un factor determinante a la hora de planear nuestro viaje, y sin lugar a dudas hacer dedo ayuda mucho a avanzar optimizando nuestros recursos. Pero según nuestra experiencia lo mejor de viajar de esta manera es la gente que te permitís conocer.

Nosotros salimos desde Argentina con ahorros que habíamos conseguido luego de un par de años de trabajo. Por esta razón, no teníamos una necesidad inmediata de abaratar esos costos que generan el uso de buses, pero decidimos hacerlo de todos modos, no por mezquinar dinero, sino por vivir la experiencia. Y realizando un balance posterior, creemos que fue sumamente positivo. Es importante aprender a disfrutar no solo de la llegada al destino, sino también de las experiencias propias del camino, que muchas veces son más relevantes.

La primera vez que hicimos dedo fue en nuestro país. Salimos de Salta, en dirección a Jujuy, y nos paramos en la esquina de un semáforo de la localidad de General Guemes, literalmente estiramos el brazo, después de apoyar las mochilas en el suelo, y nos paró un camión, no pasaron ni 5 minutos de reloj! No podíamos creer lo fácil que había sido todo, pero así fue, los miedos se disiparon y comenzamos a sentir que viajar de esta manera era posible.

Unas horas después de este momento el camión que nos levantó se rompería.

Al cabo de unos kilómetros el camión se rompió y debía esperar unas cinco horas a que llegue el auxilio. Nos bajamos y continuamos haciendo dedo, el pensamiento fue el siguiente: si alguien nos levantaba seguíamos viaje y si no, esperábamos a que arreglen el camión y seguíamos nuestro camino con ellos.

Era febrero, pleno verano, y el norte argentino se caracteriza por tener un calor abrazador durante el día y un descenso brusco de temperatura en la noche. Estuvimos casi cuatro horas al costado de la ruta y nada, tuvimos que ir a pedir agua a una estación de servicio porque el calor era infernal. Ya acercándonos a cumplir las cinco horas de espera del camión que nos había traído, un auto nos sacó de ese letargo y nos llevó directo a Jujuy.

Hacer dedo tiene esas múltiples variables, pero de toda situación se aprende y se asimila tanto el entorno, como nuestras reacciones personales y, en nuestro caso, las de nuestra pareja en circunstancias que comúnmente no vivimos. Es una enseñanza continua. Solo hay que armarse de paciencia.

En la parte trasera de un jeep en el que recorrimos una parte del eje cafetero de Colombia

Si nos explayamos en las distintas experiencias que tuvimos haciendo dedo podríamos escribir páginas y páginas, porque realmente nos ha pasado de todo y nos hemos subido a más de 150 transportes diferentes, desde camiones, furgones, jeeps y camionetas, hasta autos y algunas mototaxis que nos han llevado gratis. Pero la idea de este post no es contar relatos, sino motivar a aquellos viajeros que aún guardan alguna duda respeto a esta modalidad de viaje.

La realidad es que, como en la vida misma, no es todo color de rosa, hemos tenido algunas experiencias que si nos dieron incertidumbre y muchas veces miedo, como por ejemplo un grupo de personas que nos levantó en Paracas, Perú, y nos llevó hasta Lima. El conductor manejaba a altas velocidades y llegó prácticamente a fundir su camioneta, debimos parar más de seis veces para colocarle agua y poder seguir. U otro hombre que, en Ecuador, nos levantó en Puerto Viejo y, como hacía días que no descansaba bien, se dormía al volante; como si esto fuera poco se quedó sin frenos y siguió conduciendo igual.

También, en Argentina nos dio aventón un camionero que decía tener poderes de visión y se pasó las casi cinco horas de viaje hablando a los gritos y predicando la biblia. Nos hizo ver videos y audios virales en su celular y se enojaba si era interrumpido durante su disertación religiosa.

Pero no todas fueron situación tensas o desesperantes. En Costa Rica, un país espectacular para viajar a dedo, nos levantó un señor que nos llevó desde la capital, San José, hasta Puerto Limón, en el camino se largó una tormenta increíble y nos invitó a pasar la noche en una propiedad que tenía en un pequeño pueblo aledaño a la selva. Este hombre, Rafa, se convirtió en uno de nuestros mejores amigos!

Con nuestro amigo tico, Rafa!

También nos ha pasado, varias veces, que muchos de los conductores o las familias que nos llevaron nos terminan dejando en un hospedaje u hotel que de alguna manera se arreglaron para dejarnosló pago. Esta situación parece atípica pero no pasó en muchas ocasiones y en distintos países.

Algunas recomendaciones

Si bien no existe una fórmula exacta que garantice que alguien nos levante en la ruta, si hay algunas cuestiones que aumentarán las posibilidades. Por ejemplo, por la experiencia de muchos viajeros se recomienda hacer dedo a cara destapada (sin anteojos de sol, gorra, pañuelo u cualquier otro elemento) para que el conductor nos vea completos.

Otra recomendación es no colocarse cerca de una curva, debido a que el rango de visión de quién venga manejando será más reducido y, si duda en levantarnos o no, no tendrá tiempo para parar.

Intentar siempre tener una actitud positiva, nos levanten o no, sonreír, dentro de la personalidad de cada uno a veces también ayuda hacer alguna payasada o baile para llamar la atención del conductor, todo sirve. Que te lleven por simpático aunque sea!

Ya arriba de la camioneta nos pusimos loa anteojos negros, íbamos en la cajuela y el sol estaba tremendo!

Muchos también hacen cartelitos con frases o dibujos, junto con el nombre del pueblo o ciudad al que se dirigen. Todo depende de la creatividad y la energía de cada uno. Todo recurso que ayude, siempre sirve!

Lo cierto también es que si el conductor del vehículo ya tiene una intención previa de levantar a alguien en la ruta, lo hará independientemente de lo que hagamos, pese a esto, las recomendaciones anteriores apuntan a los indecisos.

Seguridad

Cómo mencionamos anteriormente la idea del post es despejar las dudas que todos en algún momento tuvimos antes de lanzarnos a viajar. Desde ya, creemos que hacer dedo no es algo que se debe realizar deliberadamente, más aún si se trata de una mujer sola; siempre es bueno tener algunos cuidados en caso de que suceda algo inesperado.

Con esta modalidad de viaje estamos permeables a que cualquiera pueda levantarnos, esto, claro está, conlleva algunos riesgos que no podemos prever. Cómo siempre tratamos de remarcar, los buenos, en todos lados, son mayoría, pero puede que tengamos una situación poco feliz y está bueno tener qué hacer en esos momentos.

Lo que acordamos, en principio, fue utilizar el celular como herramienta de resguardo. Lo que se puede hacer si nos subimos a un vehículo y vemos que la, o las, personas son sospechosas o hay algo en su personalidad que nos genera alerta, es simular una llamada con alguien que nos está esperando en el destino al que vamos. De manera sutil dar la mayor cantidad de datos de las personas y el vehículo que nos lleva. Esto es para hacer creer que alguien se preocupará por nosotros si no llegamos a nuestro destino. Y los que nos están llevando sabrán que del otro lado hay alguien que sabe algo de ellos.

Otro consejo es darle a un familiar o amigo, mediante un mensaje de texto, los datos del vehículo y los ocupantes que nos levantaron, de esta manera también habrá alguien alerta de nuestra llegada. La única desventaja de esto es la distancia, a menos, claro, que tengas amigos en el país en el que estás haciendo dedo.

Nosotros estuvimos un año y ocho meses de viaje y, por gracia del destino, no tuvimos que utilizar nunca estas precauciones. Sí nos ha tocado gente rara y muchas veces algo sospechosa, pero felizmente nunca pasó a mayores.

Gracias a hacer dedo hemos conocido gente y lugares que de otro modo no hubiéramos podido. Desde nuestra experiencia, aunque tengamos el dinero para viajar más cómodos, recomendamos viajar de esta manera aunque sea un par de veces, solo para experimentar la magia que resultará de ello!

Quién dice que solo se puede hacer dedo en tierra!

 

Autor entrada: Ambos Mundos

2 thoughts on “A dedo por Latinoamérica

    Oscar

    (2 diciembre, 2017 - 5:48 pm)

    Que tal me gusta tu publicacion. Resulta realmente inspirador para viajar y conocer con poco dinero. Queria saber un poco mas de la parte negativa del viaje. Pues se que es una experiencia grandiosa pero tambien se debe ser realista frente a los peligro de gente extranas. No llegaron a pasar hambre o sed ? O cosas por ese estilo ?

      Ambos Mundos

      (3 diciembre, 2017 - 7:49 pm)

      Hola, Oscar, gracias por escribirnos! Sí, la verdad que un viaje es como la vida mismo, no? Pasan cosas buenas, muy buenas, excelentes, malas y malísimas, pero la verdad que siempre pudimos sortear las adversidad. Nos han robado dos veces, una a mano armada, nos hemos perdido en una montaña por horas, y hemos pasado mucho frío, entre otras cosas. Hambre en pocas ocasiones, por suerte, siempre pudimos anticiparnos a eso y trabajar antes de quedarnos completamente sin dinero. Pero haciendo un balance general, todo fue sumamente positivo, tanto el hecho de hacer dedo como la estadía durante todo el viaje en sí! Abrazo grande!!!

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