Una mirada desde la terraza del mundo

¿En que otro ciudad del planeta cualquier ciudadano o extranjero mayor de 14 años puede ir al mercado y comprar dinamita? Solo aquí, en Potosí. En este lugar el poderoso explosivo que usan los mineros es de venta libre y comprar un cartucho es muy económico. Hasta es usado como presente cuando se visitan las minas que contienen el reservorio de plata mas grande que existe. En otros casos más extremos ha sido utilizada por los ciudadanos en manifestaciones y hasta para cometer suicidios y asesinatos. Pero eso es solo un aspecto, hay mucho más de esta ciudad y de su gente que verdaderamente sorprende.

Potosí esta ubicada a más de 4 mil metros de altura, es la terraza del mundo. Y como si esto fuera poco tiene un cerro aún más alto con uno de los reservorios de plata más grandes del mundo. La montaña tiene dos funciones, dar trabajo y controlar la natalidad. ¿Porqué esto último? porque un minero vive, en promedio, unos 40 años.

Para soportar el trabajo beben aguardiente casera, con un elevadísimo porcentaje de graduación alcohólica, y le rinden culto a “El Tío” un demonio que vive en las profundidades de la tierra. La intoxicación etílica y la adoración diabólica son dos pilares elementales que sostienen el trajín diario de la difícil vida de los mineros.

La historia del Cerro Rico marcó a fuego tanto al pueblo boliviano como a la gente de la ciudad. Desde la llegada y el saqueo sistemático que perpetraron los españoles en barco, hasta el asentamiento de las empresas extranjeras que continuaron con el saqueo pero bancarizado; el pueblo nunca recibió las verdaderas ganancias, solo quedó algo salpicado con algunas esquirlas de metal que sobraban. Mientras, los saqueadores se forraban literalmente en plata.

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Cuando se llega a la ciudad y no se está acostumbrado a la altura es todo un reto aclimatarse. Hay menos oxígeno por lo cual la fatiga es constante, sobrevienen mareos y en casos más extremos vómitos. Además, el gas calienta menos, el sol quema más y la pelota no dobla.
En cuanto a la arquitectura de Potosí se ven construcciones coloniales que se mantienen intactas, calles angostas con subidas empinadas, un mercado central con innumerables productos de la región y pintorescas plazas.

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Una parada obligatoria cercana es el “Ojo del Inca” y se puede llegar en bus por un módico precio. Se trata de una pileta circular natural rodeada de montañas cuyas aguas termales están a mas de 30 grados de temperatura. Según dice la leyenda, Huayna Capac, uno de los más importantes líderes del imperio inca, solía renovar sus energías en esas aguas. Actualmente no se conoce la profundidad del Ojo ya que los buceadores nunca pudieron descender hasta el fondo debido a la presión y la elevada temperatura.

A tener en cuenta: mucho frío en la noche, atención con el mal de altura o el soroche, consultar antes de subir a un auto porque muchos bolivianos cobran cuando levantan a dedo. La cruz roja tiene buena y rápida atención.

Autor entrada: Ambos Mundos

2 thoughts on “Una mirada desde la terraza del mundo

    Marcos

    (4 septiembre, 2016 - 10:27 am)

    Que tal chicos! sorprendente el tema de los explosivos en los mercados que comentais :O y tambien el reto de la altura y la falta de oxigeno! os seguimos vuestras aventuras desde el otro lado del charco 😉

    Un saludo!

      ambosmundosweb

      (4 septiembre, 2016 - 4:35 pm)

      Realmente Potosí es una ciudad muy particular! Estamos en contacto desde ahora y los esperamos de este lado del charco! Satisfacción garantizada!

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